10 errores básicos de etiqueta en el trabajo que hay que corregir

 

Cuando se está rodeado de colegas cuyo perfil casa con la cultura de la empresa y que además saben comunicarse con profesionalidad, uno no puede hacer otra cosa que estar a la altura. Tanto si te interesa escalar puestos dentro de la organización, como conseguir por fin ese codiciado ascenso, tu forma de hacer importa mucho más de lo que puedas suponer.

Es probable que la palabra etiqueta te haga pensar en un libro de buenas maneras para señoritas en los años 50. Sin embargo, la auténtica etiqueta de los negocios es mucho más que saber cuál es el tenedor de la ensalada, o el cubierto para ostras.

Cuando se está rodeado de colegas cuyo perfil casa con la cultura de la empresa y que además saben comunicarse con profesionalidad, uno no puede hacer otra cosa que estar a la altura. Tanto si te interesa escalar puestos dentro de la organización, como conseguir por fin ese codiciado ascenso, tu forma de hacer importa mucho más de lo que puedas suponer.

1.- Utiliza tu nombre y apellido al presentarte a alguien por primera vez, y haz lo propio cuando preguntes por otra persona en su lugar de trabajo.

La primera vez que saludas a alguien, da igual que sea en una sala de juntas, en una llamada de teléfono, o en un evento de networking, preséntate siempre con tu nombre y apellido, o apellidos, sobre todo si el segundo es el más relevante y diferenciados. No importa dónde estés, la regla del juego consiste en que se acuerden de ti lo mejor posible. Si utilizas únicamente tu nombre de pila puede que tu contacto no sepa después qué Antonio o Isabel eras. De ahí que también sea muy práctico llevar siempre encima unas cuantas tarjetas de visita.

Utiliza, igualmente, la misma fórmula cuando preguntes por alguien, puede haber más de un Antonio o Isabel en esa oficina. Por lo tanto, a menos que seas o preguntes por Almodóvar utiliza siempre el nombre y apellido .

2.- Respeta tus citas

Hay veces que suceden imprevistos que nos obligan a cancelar citas. Pero debemos recurrir a este extremo, sólo si no queda otra alternativa.

Abusar de este recurso a la primera de cambio, no sólo implica poco respeto por quién dejas colgado, sino que es un arma de doble filo que puede volverse en tu contra. Si lo haces con frecuencia, quién pierde toda credibilidad y respeto por parte de los demás, eres tu.

Si te ves obligado a anularla, desde luego no lo hagas nunca por escrito. Para estas ocasiones lo menos que puedes hacer es «dar la cara» llamando por teléfono. Después escribe una nota o un email disculpándote de nuevo y pidiéndole nuevas fechas a la persona que has dejado colgada. Te corresponde a ti adaptarte a las fechas que te sean propuestas.

3.- No te excedas diciendo » gracias»

Ser agradecido es una de las cualidades más loables en las relaciones humanas, pero ni siquiera para decir gracias conviene exagerar. Si por cualquier motivo repites esta palabra en exceso , puede jugar en contra tuya, ya que perdería toda su fuerza inicial y además, se puede entender como muestra de una personalidad débil o insegura. Dilo siempre que sea necesario, pero no hace falta que las repitas veinte veces para mostrar ese agradecimiento inicial.

4 .- No comas en tu mesa de trabajo

Puede que tengas tanto trabajo que ni darte un descanso de veinte minutos para comer te viene bien. Así que decides seguir delante del ordenador, mientras tomas un bocado, rodeado de papeles y con el pobre cuello que ya no sabe ni lo que siente.

Triste situación para ti, para tu salud, y para tus colegas, que seguro, poca o ninguna gracia les hace tener que escuchar cómo te comes la ensalada, o soportar el olor de tu mostaza favorita. No hagas del puesto de trabajo lo que no es. Date el respiro que te mereces para comer, y aunque sea un sándwich, utiliza el espacio destinado a tal fin. Tu salud y tus colegas te lo agradecerán eternamente. Y de paso, además de no perder una buena ocasión para cultivar tu círculo de relación, tu imagen no se verá afectada de forma negativa.

5.-  En las comidas de trabajo hazte cargo de la cuenta si eres tú quién invita

Si invitas a clientes o colegas a comer en un restaurante, es a ti a quién corresponde pagar la factura, por lo que llegado el momento, debes hacerte cargo de la cuenta sin admitir que se pague entre todos. Primero, porque esa es la norma de etiqueta en los negocios – el que invita es el anfitrión y por tanto el que paga-, pero segundo, porque tu no sabes si a quién has invitado puede afrontar ese gasto extra en ese momento.

6.- No pongas tus pertenencias encima de la mesa de un restaurante

Por muy apegados que estemos a los móviles o tabletas, si durante una comida decidimos dejarlos a nuestra vera encima de la mesa, además de saltarnos las reglas de etiqueta, estamos propagando miles de bacterias, por lo que lo suyo es dejarlos fuera del espacio reservado a los alimentos y los cubiertos que vamos a llevarnos a la boca. Muchas de las normas que aconsejan no hacer algo, no es por mero capricho estético, sino que, guardan una estrecha relación con nuestra seguridad o con nuestra salud. Algo cada vez más tenido en cuenta en las organizaciones modernas.

7 . -No avasalles con preguntas en las reuniones a las que asistas

Cuando acudimos a una reunión siempre es bueno llevar preparadas algunas preguntas . La palabra clave aquí es «algunas», de modo que no atosigues ni interrumpas al protagonista de la reunión, ni alargues los puntos del orden del día, haciendo preguntas sin parar y sin pensar en los demás. Lo ideal es que elijas las más importantes y esperes al final de la reunión para preguntar. Y si te quedas con más preguntas en el tintero, siempre puedes formularlas más tarde por email en vez de dejar sin tiempo a tus otros colegas.

8 . -No irrumpas en la oficina de nadie sin previo aviso

Esto quiere decir que no debes plantarte en el despacho de nadie diciendo » oye Ana, ¿estás ocupada? » resulta que hay algo que quiero que veas»… Lo más seguro es que la respuesta sea «si estoy ocupada» pero puede que a Ana le resulte violento echarte. Al presentarte sin previo aviso das a entender que puedes interrumpir a cualquiera en su trabajo . En vez de ir sin más tan a lo tuyo, consúltale primero por correo o por teléfono cuándo podéis tratarlo.

9.- Utiliza la copia oculta en los mensajes compartidos y comprueba el destinatario antes de enviar un correo
Antes de darle a «enviar» comprueba bien el destinatario. Este es uno de los errores más frecuentes y que más quebraderos de cabeza puede darnos. Si tienes que mandar un mensaje a un alto número de contactos, preserva la privacidad de su direcciones y envía el mensaje siempre con copia oculta.

10.-Borra de la cadena de mensajes a quien no le afecte o interese el contenido

Igualmente, no reenvíes cadenas de mensajes de manera indiscriminada a todos tus contactos . No inundes el buzón de un profesional con temas que no son de su competencia ni de su interés, bastante correo recibimos ya al día . Además de una torpeza y falta de consideración, te robas credibilidad ante los demás, lo que no juega a tu favor. Puede también que el contenido dañe la sensibilidad de alguno de ellos, por lo que debes elegir con mucho cuidado a quién sí y a quién no incluyes en esa cadena.

La etiqueta que se ocupa del respeto y consideración hacia tus superiores y colegas puede hacer por tí y por tu carrera mucho más de lo que nunca imaginaste.

Tal vez te interese no perderla de vista.

 

© Josefina Escudero

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