Michelle Obama, el desvelo occidental

 

No hay  nadie en el planeta que no se haya enterado. Michelle Obama se ha saltado las normas de protocolo que se le suponía iba a cumplir, como cumplimos la mayoría de las mujeres extranjeras que pisamos Arabia Saudí.  Los saudíes y gran parte del mundo occidental se han roto las vestiduras ante este gesto. 

Antes de continuar debo decir, sin embargo, que no es la única mujer que ha hecho lo mismo en iguales circunstancias. Ya tiene predecesoras  aunque no se armara el mismo alboroto al no tener la misma repercusión mediática que la Sra Obama. La acompañante de Narendra Mor, Primer Ministro indio, tampoco cubrió su cabeza  en una visita de estado al mencionado país, incluso mostró sus brazos.

En esta ocasión, creo que la señora Obama ha dado muestras de una valentía y rebelión dignas de ser alabadas. Por eso me sorprende que lejos de aplaudir su gesto,- hubiera sido más cómodo no hacerlo y cumplir con lo que se esperaba de ella como mujer y segundona – , le hayan llovido tantas críticas. Y me sorprende aún más que sean las mujeres las que más la atacan. La ignorancia es muy osada, y de repente todos sabemos de protocolo internacional y diplomático.

Para empezar diré que no cometió ninguna incorrección, dado que las mujeres extranjeras no estamos obligadas a cubrir la cabeza en Arabia Saudí ni a vestir de negro de la cabeza a los pies. Se nos pide corrección y decoro. Otra cosa es que no se acepte ni con agrado ni sin él la excepción que nos ampara.

Por eso es muy probable que la Sra. Obama, consciente de la situación privilegiada de poder que ostenta en estos momentos, aprovechara esta magnífica ocasión para defender los derechos de la mujer, en un país en donde ni conducir puede. Si, su desvelo por  la mujer, en sentido universal, ha quedado bien patente.

Si las autoridades saudíes pensaban castigarla públicamente negándole el saludo,  mal les salió el tiro. Porque nunca una mujer ha estado más presente ante quienes pretendían ignorarla, ni resultado más visible ante el mundo entero. La señora Obama puede sentirse satisfecha.

Muchas gracias por ello.

© Josefina Escudero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *