La inteligencia social del protocolo

El protocolo inteligente contiene un método de organización que, basado en un sistema de jerarquías, nos enseña a tomar las decisiones correctas.

Cada vez que alguien me comenta la idea que tiene sobre el protocolo me doy cuenta que una gran mayoría lo desconoce por completo y lo rechaza de plano: un rosario de normas y decretos fríos y distantes que nada tienen que ver con nosotros y nuestra realidad. Y nada mas lejos de la verdad.

A lo largo de mis años como ejecutiva, me di cuenta de que cada una de sus normas tiene un motivo y razón que explican y dan sentido a su existencia . El conocerlas y gestionarlas de manera correcta es el secreto del éxito.

El imparable impulso de la globalización nos obliga  a utilizar las relaciones sociales como instrumento de trabajo, como vía de comunicación y  como marketing personal. Es el  paso obligado para comenzar cualquier  relación de negocio.

Tenemos ante nosotros una realidad en la que no se repara. Desconoceremos por completo a la gran mayoría de las personas con las que vamos a tener que hacer negocios.  No sabremos ni lo que piensan, ni lo que gustan ni lo que no soportan. Y esto, lo digo por experiencia, es el primer paso para el fracaso. Se impone, por tanto, una preparación previa que nos facilite tratar a las personas y ganar influencia en sus círculos más potentes. Y el protocolo es la ciencia especializada que nos dice cómo hacerlo. Ignorarlo, con la competencia cada vez más fiera y preparada que nos rodea , nos dejará fuera de mercado.

En algunos casos el mundo de la empresa no ha ignorado la necesidad de un buen protocolo. Se ha dado cuenta que la imagen es tan importante como el producto en sí. Una actuación o enfoque inadecuado puede significar una pérdida irreparable en nuestra cuenta de resultados.

Es por ello, que cada vez con más frecuencia, contrata a expertos en protocolo para la preparación de sus actos. No obstante, una asignatura  sigue pendiente: la adecuada preparación de sus profesionales en la gestión inteligente de las relaciones sociales. De todas sus capacidades directivas el trato con las personas es la prueba del algodón.

Ya es hora, por tanto, de ver al protocolo con un prisma mucho más amplio del tradicional. Hay que verlo como lo que realmente es, un instrumento inteligente de trabajo con un método de organización que basado en un sistema de jerarquías nos enseña a tomar decisiones adecuadas.

La empresa necesita esta nueva forma de hacer empresa y esta nueva saga de directivos. Porque la experiencia nos repite que sólo los mejores se mantienen y avanzan.

© Josefina Escudero

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